lunes, 13 de agosto de 2012
lunes, 6 de agosto de 2012
DE LA “PATRIA SOCIALISTA” A LA OBEDIENCIA DEBIDA… AL FMI Y AL PODER FINANCIERO MUNDIAL
El 15 de diciembre del 2005, el entonces presidente Néstor Kirchner anunció con bombos y platillos, presentándolo como un acto de soberanía, que la Argentina se disponía a cancelar la deuda que hasta ese entonces tenía con el Fondo Monetario Internacional, de aproximadamente 9.180 millones de dólares, usando reservas del Banco Central, para no tener que someterse más a ninguna auditoría del citado organismo y para “independizarse” de su influencia nefasta. Crónicas de la época informaron que ante el anuncio hubo «un clima de algarabía en la Casa Rosada»[1].
Constituyó un curioso gesto revolucionario el pregonado “desendeudamiento”, al pagársele la totalidad de la deuda a quien la prédica oficial, y con razón, calificaba como una de peores influencias nefastas en nuestra historia económica y política.
Lo llamativo fue en ese momento que este gesto “desendeudor”, presentado como un acto de independencia política, que supuestamente nos liberaba de las cadenas financieras del FMI, no sólo fue aplaudido y celebrado por todo el arco político progresista “nac&pop”, sino que al mismo tiempo fue aplaudido y celebrado en forma oficial también por el mismísimo FMI, a través de un comunicado emitido por su entonces Director General, el español Rodrigo Rato, y por el Departamento de Tesoro estadounidense, a través de su entonces secretario, John Snow[2].
En definitiva, en una versión actualizada de la Unión Democrática, el progresismo vernáculo y el poder financiero mundial aplaudieron al unísono la decisión del entonces presidente argentino.
Pero en realidad este gesto de “soberanía nacional” no significó otra cosa que el cumplimiento a rajatabla de una recomendación del FMI al gobierno argentino, ni siquiera se trató de una “presión” o de una orden, simplemente unarecomendación. Es decir, el pago de la deuda con el FMI se trató de un acto de subordinación absoluta y de obediencia total a la voluntad del poder financiero internacional.
Prueba de ello es lo que informó el mismo Fondo Monetario Internacional, a través de la Public Information Notice (PIN) [Aviso de Información Pública] No. 05/83, emitida el 30 de junio de 2005.
Este Aviso da cuenta de las conclusiones emitidas por la Junta Ejecutiva del FMI, el 20 de junio de 2005, respecto a la Consulta con Argentina según el Artículo IV de los Artículos de Acuerdo del organismo.
En esa evaluación quedó estipulado expresamente que «la mayoría de los Directores [del FMI] consideraron apropiado que las autoridades tengan la flexibilidad para recurrir a sus reservas internacionales para financiar los significativos niveles del servicio de la deuda, inclusive recomprando al Fondo, lo que vence en el corto plazo, mientras que algunos Directores presentaron objeciones respecto al uso de reservas internacionales para este objetivo». Éstos últimos advirtieron que «sería importante que el uso de reservas se haga en una forma que no deteriore la solidez financiera o la autonomía del Banco Central»[3].
En el informe sobre el país presentado un mes después, en julio de 2005 –IMF Country Report No. 05/236-, titulado Argentina: 2005 Article IV Consultation—Staff Report; Staff Supplement; Public Information Notice on the Executive Board Discussion; and Statement by the Executive Director for Argentina [Consulta Artículo IV Argentina 2005-Informe del Personal; Suplemento del Personal; Aviso de Información Pública sobre la Discusión de la Junta Ejecutiva; y Declaración del Director Ejecutivo para Argentina] se sugiere que la Argentina puede aplicar la política que es habitual en otros países: rescatar deuda con el Fondo con las reservas internacionales del Banco Central, en vez de financiarse con el presupuesto nacional, lo cual haría necesario cambios en la carta orgánica del Banco Central (§ 44, pp. 31-32). Hacer esto, según el informe, requiere una decisión al más alto nivel político, y debe hacerse de tal manera que no debilite el balance del Banco o sus ingresos (§ 46, p. 31).
Además, la propuesta del FMI fue que el Banco Central le prestara parte de sus reservas al gobierno nacional para saldar la deuda argentina con el organismo, recibiendo bonos a 15 años y con un período de gracia de 5 años, para mantener la integridad financiera del Banco (Anexo 1, p. 55).
Como se puede apreciar, la famosa “decisión soberana de pagar íntegramente la deuda con el Fondo Monetario Internacional no fue otra cosa que un acto de obediencia del presidente Néstor C. Kirchner ante el FMI: el único acto independiente que se atrevió a realizar ante el organismo fue “desobedecer” la sugerencia de dar un bono a 15 años, ya que él lo redujo a 10 años. En todo lo demás, acatamiento absoluto del presidente a las recomendaciones del poder financiero internacional.
2. Pero el sometimiento absoluto al poder financiero y al imperialismo que éste ejerce no ha sido exclusividad del extinto ex presidente, sino quees el ADN de este progresismo sutilmente antiperonista que es el kirchnerismo.
Así se puede comprobar en la persistente actitud de “distintos gobiernos, pero un mismo modelo” [el kirchnerismo] en mantener vigente e intocada la Ley de Entidades Financieras 21256/77, promulgada por el Proceso de Reorganización Nacional el 14 de febrero de 1977, firmada por José Rafael Videla, José Alfredo Martínez de Hoz y Julio A. Gómez, que consagra la actividad financiera como actividad sujeta a la ley de la oferta y la demanda.
Para no abundar en detalles, nos remitimos a los últimos meses, en los que la actual presidente argentina ha dado muestras de esta sumisión al poder financiero mundial.
A. En un almuerzo celebrado el 30 de junio de este año en la sede del Council of the Americas, organismo creado por David Rockefeller en 1965, reconoció la señora presidente que «estamos pagando toda nuestra deuda, todos nuestros bonos renegociados sin acceso al mercado de capitales. Esto es con dólares genuinos productos de nuestra balanza comercial». También reconoció que «estamos pagando la deuda, vamos a terminar este año con el Boden 12, esto es una deuda en dólares, pero interna referida al famoso “corralito”, que se hizo sobre todos los depósitos bancarios, en el año 2001, y que ocasionó la crisis institucional más importante». Reconoció además que «tenemos un importante cupón de crecimiento que vamos a tener que pagar, calculamos – ministro Lorenzino – en 3.000 millones aproximadamente ¿no? producto de nuestro crecimiento, de 8.9, que evidentemente esto tiene impacto en nuestros bonos»[4]. Es decir, en nuestro país se contrae la economía, pero la deuda financiera, inclusive en dólares, no deja de pagarse en su totalidad, sin atrasarse un segundo.
No es casualidad ni una iniciativa aislada esta fidelidad al pago al día de las deudas financieras de la Argentina, sino que forma parte de una conducta coherente con los compromisos asumidos por la actual presidente argentina.
B. El 15 de noviembre del año 2008, en la reunión del G-20 celebrada en Washington, la presidente rubricó el acta-documento elaborado por los líderes mundiales reunidos, titulado «Declaration of the Summit on Financial Markets and the World Economy», en el que se reafirmaba explícitamente la vigencia de los principios del mercado, la libertad de comercio y de inversión, y la regulación de los mercados financieroscomo criterios rectores de la economía: «Nuestro trabajo debe estar guiado por la creencia compartida de que los principios del mercado, el régimen de libre comercio e inversión y los mercados financieros efectivamente regulados fomentan el dinamismo, la innovación y el espíritu emprendedor que son esenciales para el crecimiento económico, el empleo y la reducción de la pobreza».
Pero además de consagrar el liberalismo económico –lo que nuestra presidente avaló-, los participantes se comprometieron no sólo a llevar a cabo reformas financieras para aplicar las recomendaciones efectuadas por el Fondo Monetario Internacional y el Foro para la Estabilidad Financiera, sino también formular e implementar «nuevas regulaciones nacionales, coherentes con los estándares internacionales»[5]. Es decir,oficialmente la Argentina ha asumido los principios económicos-financieros del liberalismo y la aplicación de las recomendaciones de políticas elaboradas por el FMI y por el Foro para la Estabilidad Financiera (desde esa época, Junta para la Estabilidad Financiera[6]). Por eso es que no preocupa tanto someterse a revisiones directas del Fondo Monetario Internacional, porque en última instancia nuestro país se adecúa a los dictados de este organismo.
C. Además, en la cumbre del G-20 celebrada unos meses después en Londres, la presidente avaló lo afirmado en el documento final presentado, en el que se ratifica la economía de mercado como principio de la vida económica, regulaciones eficaces, la subordinación nacional a instituciones supranacionales y el rechazo del proteccionismo para asegurar la prosperidad: «El único cimiento sólido para una globalización sostenible y una prosperidad creciente es una economía basada en los principios de mercado, en una regulación eficaz y en instituciones globales fuertes», además de «rechazar el proteccionismo para apuntalar la prosperidad». No sólo eso: todos los países miembros aceptan la supervisión del Fondo Monetario Internacional sobre sus economías, acompañada por la institución supranacional creada en esa oportunidad[7]. Discurso antiglobalización, pero en los hechos subordinación y obediencia a los “amos del universo”: el imperialismo internacional del dinero.
D. Prueba de esta adecuación al poder financiero lo constituye el reconocimiento efectuado por la presidente el 26 de junio ppdo., cuando sostuvo que la Argentina cumple con las pautas fijadas en el Plan de Acción del G-20 reunido en Washington en el 2008, al utilizar reservas del Banco Central para el pago de su deuda financiera: «En buen romance, utilizar la plata, si es necesario las reservas de los bancos centrales, para pagar la deuda y para hacerse cargo de lo que pasa en el tema financiero»[8]. En realidad, la presidente justifica el criterio recomendado por el FMI en el año 2005, para cumplir con lo pactado con los líderes mundiales, de «proteger los canales de crédito y la integridad de los sistemas de pago y compensaciones globales»[9].
3. ¿Qué es esta Junta de Estabilidad Financiera, que asociada al FMI supervisa financiera y económicamente a los países miembros del G-20? Es la institucionalización de una entidad coordinadora, a nivel internacional, del trabajo de las autoridades financieras nacionales con los organismos internacionales para establecer criterios internacionales, que permitan «desarrollar y promover la implementación de efectivas regulaciones, supervisiones y otras políticas para el sector financiero». Es una entidad destinada a «colaborar con las instituciones financieras internacionales», para «atender las vulnerabilidades que afectan los sistemas financieros, a favor de la estabilidad financiera global»[10].
Esta Junta está conformada por los presidentes de los bancos centrales de Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, España, Estados Unidos, Francia, Hong Kong, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Países Bajos, República de Corea, Reino Unido, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Suiza, Turquía, el Banco Central Europeo, el Banco de Pagos Internacionales, y autoridades de la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Es decir, se trata de una institucional internacional, a la que la Argentina se encuentra sometida y subordinada respecto a pautas globales fijadas por este organismo.
Desde su creación, esta entidad ha estado presidida por dos personas, que tienen la particularidad de haber sido miembros de la banca Goldman Sachs: Mario Draghi, de Italia, y Mark Carney, de Canadá (éste último también miembro del Grupo Bilderberg). No hay que olvidar que esta banca estadounidense también maneja el Banco Mundial, con Robert Zoellick y ha proporcionado a los funcionarios que se han hecho cargo del manejo de la economía griega e italiana, luego del derrumbe bancario-financiero. Quiere decir entonces que la banca estadounidense Goldman Sachs es quien controla y dirige las finanzas internacionales, y a ella está sometida nuestro país, gracias a la gestión “nac&pop” del gobierno argentino.
Conclusión: el gobierno nac&pop de nuestro país ha decidido subordinarse financieramente a los dictados del poder financiero internacional, controlado y dirigido por la banca Goldman Sachs y la corporación Rockefeller, de la que forma parte. Para pagar al día la deuda con este poder, los argentinos estamos atravesando esta tormenta económica que tiende a agravarse cada vez más.
Todo se posterga en nuestro país –salud, educación, jubilaciones, etc.-, menos las deudas con el poder financiero mundial, que se pagan con el hambre y la sangre de los que habitan en nuestro suelo patrio.
José Arturo Quarracino
19 de julio de 2012
[1] Ver http://edant.clarin.com/diario/2005/12/15/um/m-01108325.htm, nota de Federico Kotlar, «Argentina paga con sus reservas toda la deuda al FMI: u$s 9.180 millones».
[3] Este documento se puede consultar en su totalidad en http://www.imf.org/external/np/sec/pn/2005/pn0583.htm
[4] Extractado de la página oficial de Presidencia de la Nación, en http://www.presidencia.gob.ar/discursos/25918-almuerzo-en-el-council-de-las-americas-palabras-de-la-presidenta-de-la-nacion
[5] En http://www.spiegel.de/ international/world/full-text- of-declaration-summit-on- financial-markets-and-the- world-economy-a-590885.html. En la reunión del G-20 celebrada posteriormente en abril del 2009 en Londres, «los líderes mundiales dieron un paso grandísimo hacia la configuración de un nuevo orden mundial, menos centrado en Estados Unidos y con una industria financiera regulada con más rigor y un rol más importante desempeñado por las instituciones internacionales y los mercados emergentes», tal como comentaron Rich Miller and Simon Kennedy en su artículo «G-20 Shapes New World Order With Lesser Role for U.S., Markets», publicado el 3 de abril en Bloomberg.Com (http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=newsarchive&sid=axEnb_LXw5yc&refer=home) .
[6] Instituida tal como figura en el documento mencionado en la nota siguiente.
[7] Documento completo publicado en el diario La Nación, §§ 3 y 4, y § 12, en http://www.lanacion.com.ar/ 1115216-un-pacto-fundacional- para-la-economia
[8] Cristina Fernández de Kirchner, «Lanzamiento de un nuevo plan de créditos para los jubilados (ARGENTA): palabras de la Presidenta de la Nación», 26 de junio de 2012, en http://www.presidencia.gob.ar/ discursos/25941-lanzamiento- de-un-nuevo-plan-de-creditos- para-los-jubilados-argenta- palabras-de-la-presidenta-de- la-nacion
lunes, 23 de julio de 2012
domingo, 15 de julio de 2012
9 DE JULIO
9 DE JULIO
1816:
Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata
1947:
Acta de Independencia Económica de la Nación Argentina
2012:
Por la Tercera Independencia Nacional
«¡Qué solos y qué pobres, pero qué fuertes y espiritualmente ricos en virtudes propias de nuestra raza debieron sentirse los fundadores de la patria!»
(Juan Domingo Perón, 9 de julio de 1946)
Por la Tercera Independencia Nacional
En julio de 1816, representantes de los pueblos de las Provincias Unidas de Sudamérica declararon la ruptura de los vínculos que ligaban a esta región con los reyes de España, la recuperación de los derechos de los que habían sido despojados para proclamarse como nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli, y de toda dominación extranjera. Eran todas difíciles para nuestra Patria Grande, sometida a la presión de la reacción contrarrevolucionaria, de conspiraciones oscuras contra el ejército libertador de San Martín, de amenazas de invasión en el norte, de invasiones portuguesas sobre la Banda Oriental, de rencillas internas entre porteños y provincianos y de rivalidades caudillescas.
Pese a ello, los congresales reunidos en San Miguel del Tucumán creyeron firmemente en sí mismos y en el futuro de nuestra Patria. Por eso, pudieron rasgar las tinieblas y oscuridades que se cernían sobre nuestra nación incipiente, y llenos y animados del santo ardor de la justicia proclamaron nuestra Independencia política, para convertirse en los héroes tutelares e inmortales de nuestra soberanía.
Al presentar su Primer Plan Quinquenal, el general Perón había afirmado que entre las ambiciones y necesidades de su incipiente gobierno se contaba el anhelo de lograr la liberación absoluta de todo colonialismo económico, para rescatar al país de la dependencia de las finanzas foráneas. En julio de 1947, en la misma casa histórica en la que se proclamó la independencia patria, el gobierno del General Perón promulgó el Acta de la Independencia Económica, mediante la cual se reafirmaba el propósito del pueblo argentino de consumar su emancipación económica frente a los poderes capitalistas foráneos que hasta ese entonces habían ejercido el control y dominio de nuestra economía, bajo las formas de hegemonías económicas condenables y de los inescrupulosos nativos vinculados a dichos poderes foráneos.
Mediante este acto, se conmemoraba la gesta de 1816, actualizando sus propósitos libertadores y afianzando las raíces productivas que la fortalecían y nutrían. Se continuaba así la liberación de nuestra Patria, con una economía recuperada, libre del capitalismo foráneo, al igual que de las hegemonías económicas mundiales y de las nacionales comprometidas con éstas.
Hoy, los argentinos nos encontramos sometidos a la agresión integral del poder financiero internacional y a los intereses ligados a él, que desde 1976 y en forma ininterrumpida no sólo ha arrasado con la organización productiva de nuestra Patria, para volver a convertirnos en un país-granero, sino que además ha aniquilado las conquistas laborales y obreras, diluido nuestra identidad cultural y nacional y extranjerizado al extremo los recursos naturales y las finanzas de nuestra Patria. Como aliados de este criminal accionar, este poder inhumano ha contado con el aporte cipayo de dirigentes y funcionarios, pasados y actuales, que han hipotecado y siguen hipotecando la riqueza de nuestro país a la avidez extranjera mundialista, llegando a admitir la infamia que poderes inherentes a nuestra soberanía se ejerciten dentro de nuestro territorio, a través de núcleos foráneos enquistados en los engranajes de nuestra economía.
Por eso, frente a esta postración económica, social y política de nuestra Patria, saqueada integralmente por izquierda y por derecha, y frente a la mentira institucionalizada que pretende hacer creer que estamos en presencia de un proceso nac&por, cuando en realidad estamos recorriendo el camino de un nuevo sometimiento al imperialismo internacional del dinero, nos abrazamos a los ideales emancipadores y liberadores de nuestros Padres fundadores y a las banderas supremas y eternas de la Soberanía política, la Independencia económica y la Justicia social; nos aferramos al riquísimo patrimonio espiritual heredado de los caudillos y líderes de nuestra Nación y de la Patria Grande hispanoamericana, quienes pusieron por delante el corazón de patriotas y ofrecieron a nuestros antepasados lo mejor de sí mismos. En tal sentido, reafirmamos nuestro compromiso de levantar las banderas liberadoras y dignificadoras de nuestra Patria, para continuar y asegurar los esfuerzos y las luchas de todos los héroes y patriotas que ofrendaron su existencia para forjar la felicidad de nuestro pueblo y la grandeza de nuestra Nación.
Por la definitiva Independencia de nuestra Patria
PERÓN VIVE
jueves, 5 de julio de 2012
Algo sobre la humildad
Alberto
Buela (*)
Hace
ya más de medio siglo Otto Bollnow (1903-1991), uno de los tantos buenos
filósofos alemanes[1] que quedaron opacados por
la sombra del Mago de Friburgo, sostuvo que hay una evolución de las virtudes
según las distintas situaciones de la historia y que se adoptan unas y se
posponen otras según el fondo de la concepción del hombre de cada época.
La
humildad es una de esas virtudes que parecen desaparecer del universo del
hombre de nuestros días en la medida en que se ha entronizado el individualismo
y su secuela de egoísmo, subjetivismo, narcisismo y relativismo productos de la
concepción liberal del hombre, el mundo y sus problemas.
El
término humildad nace originariamente del
término latino humus que significa tierra, luego deriva en humilis: de poca altura, para terminar
en humilitas, que significa pegado a la tierra, que se arrastra o
abajamiento.
La
historia etimológica del término ya no da una idea distinta del concepto común
de humildad, cuando se afirma que humilde es la persona modesta, sencilla, que
no hace mal a nadie, que no reacciona nunca cuando la ofenden, en una palabra, que
es “una mosca muerta”.
Por
el contrario, su etimología nos dice que humilde es aquel que “tiene los pies
en la tierra”, que sabe “quien es”, que no se cree más pero tampoco menos. En
sentido estricto la humildad nos permite reconocer tanto las debilidades como
las capacidades y obrar de acuerdo a ambas.
Sin
embargo si profundizamos un poco más, la humildad no se agota en el
conocimiento de sí, sino que siempre reclama la existencia de un superior. Es
por eso que de Dios no se puede decir que es humilde o que la humildad es una
cualidad de Él, pues Dios no tiene nada superior a sí. Este es el por qué la
humildad es una virtud cristiana. Virtud que para los filósofos griegos fue
inconcebible, aún cuando hay algunos que vinculan la humildad erróneamente el
principio socrático “sólo sé que no sé
nada”, cuando lo que está mentando este principio es el problema del
conocimiento, pero que en Sócrates tiene una derivación moral pues para él, el
mal se realiza por ignorancia y en forma involuntaria.
Después de estas dos aproximaciones a
la noción de humildad vemos que ella posee dos rasgos: abajamiento y sumisión.
Dentro del cuadro de las grandes
virtudes cardinales que nos llegan desde Platón: prudencia, justicia, fortaleza
y templanza; la humildad se vincula a ésta última como virtud de la medida, de
la mesura. Porque la prudencia es la
determinación por el sapiente (saber práctico) del bien en cada circunstancia.
La justicia el establecimiento o restitución del bien, dándole a cada uno lo
que le corresponde. La fortaleza la fuerza, que soporta y emprende, para
buscarlo y mantenerlo. Y La temperancia la moderación, sensata y serena, para
no perderlo.
El abajamiento, propiamente la humilitas, ha sido puesto de manifiesto en la magnífica definición
que nos legó San Bernardo: la virtud por
la que el hombre conociéndose como realmente es, se rebaja. Dice de sí y
sobre lo que dicen de él: “no tiene
importancia. ”
En tanto que la sumisión está marcada en la
definición que nos llega de Santo Tomás: consiste
en mantenerse dentro de los propios límites sometiéndose a la autoridad
superior. Y ese superior es, propiamente, Dios; a quien el humilde se
somete de por vida. Y cuando se somete a los otros o a sus superiores lo hace
por Dios.
Esta relación entre abajamiento y sumisión, entre
rebajamiento y subordinación es el corazón de la dialéctica de la humildad: me rebajo porque subo y me someto porque me
elevo. No soy nada a los ojos de Dios pues mi condición rastrera (humilitas) no
me permite creerme más de lo que soy sino que tengo que rebajarme ante sus ojos
y por Él ante los otros. Como vemos, esto es inconcebible en el mundo
greco-pagano, que a lo que más que llegó, en este terreno, es a la idea de
autoconocimiento con el gnwqi
seauton=gnothi seautón, el conócete a ti mismo.
Como toda virtud, entendida ésta como repetición de
hábitos buenos, y siguiendo la teoría de Aristóteles, que en este tema resultó
la más eficaz en todo el largo desarrollo de la filosofía por más de 2500 años,
la humildad debe ser entendida como el término medio entre la soberbia y la
autodenigración.
Hablando teológicamente siempre se ha opuesto la
humildad de Cristo en la cruz que obedece al Padre: hágase en mi según tu palabra, a la soberbia de Lucifer, el portador de la
luz, el más bello de los ángeles que por ser tal se subleva contra Dios y se
convierte en Satanás, el enemigo de Dios.
Así la soberbia es creerse más de lo que uno es y la
autodenigración o auto abyección es considerarse mucho memos de lo que uno es.
Pero como el término medio en el obrar humano no es un medio geométrico,
apreciamos que la humildad, por la humilitas,
está más cerca de la autodenigración
que de la soberbia. Esto se ve en la expresión latina que se atribuye a San
Anselmo hablando de la humildad: contemptibilem
se esse cognoscere (reconocerse despreciable o conocerse a sí
despreciativamente).
Dentro de la ascética cristiana se destaca en este
tema: San Benito abad (480-547) con su famosísima
Regula monachorum (Regla de los monjes).
Allí él distingue, en el capítulo VII hablando sobre
la humildad, doce grados: 1) tener siempre presente el temor de Dios y
acordarse de sus mandamientos. 2) no satisfacer su propia voluntad. 3)
sujetarse por amor a Dios al superior. 4) paciencia ante las adversidades e
injurias. 5) descubrir al superior por la confesión sus faltas ocultas. 6)
vivir con contento por más que lo humillen o abatan. 7) decir y convencerse que
es el último y más despreciable de todos. 8) nada haga sino lo que ordenen las
leyes del monasterio. 9) reprimir la lengua hasta ser preguntado (no es posible hablar mucho sin pecar).
10) no ser propenso a reír (el necio en la
risa levanta la voz). 11) hablar con suavidad y poco. 12) que el
abajamiento se manifieste en todos cuantos lo vean.
Vemos
como estos diversos grados se fundan en el sometimiento por el temor de Dios,
pasa luego al sometimiento al superior y los otros y termina en el abajamiento
de sí, “teniendo siempre inclinada la
cabeza, clavados los ojos en tierra y juzgándose reo a todas horas por sus
pecados”[2]
Así,
a través de esta la relación dialéctica entre sometimiento-abajamiento y
abajamiento-sometimiento, hemos intentado mostrar la esencia de la humildad y
como se puede llegar a ella mediante el esfuerzo humano, sólo falta una cosa la gracia de Dios, pero esto ya no es
filosofía ni depende de nosotros.
domingo, 1 de julio de 2012
El transito a la inmortalidad de Juan Domingo Perón
38º Aniversario del Tránsito a la Inmortalidad de JUAN DOMINGO PERÓN
(1974 – 1º de Julio – 2012)
«Perón está tan identificado con la Patria que yo veo en él a la Patria misma. […] Perón es un ideal encarnado. Perón es el ideal argentino hecho figura de hombre. Es el viejo ideal de todas las esperanzas hecho carne. Por eso el movimiento político puede tenerlo como Líder único sin correr el peligro de desaparecer el día infausto que falte Perón, porque siempre quedará Perón al frente de su pueblo como un ideal, como una bandera, como guía, como estrella para señalar en las noches el camino de la victoria»
(Eva Perón, 16 de diciembre de 1949)
Inmenso e inconmensurable fue nuestro dolor hace ya 38 años, cuando en ese luminoso mediodía del lunes 1 de julio el General Perón partió hacia la inmortalidad. Como bien nos enseñara Eva Perón, sabíamos y sabemos que Perón es el “rostro de Dios” en medio de estos tiempos tenebrosos y de un mundo cada vez más caótico. Por eso estamos convencidos que nuestro querido General ha recibido el premio de la gloria eterna por haber amado hasta el extremo a nuestra bendita Nación y al Pueblo de la patria por el que ofrendó su vida. Por eso sabemos y estamos convencidos que PERÓN VIVE, porque nos ha legado su Doctrina como reaseguro eterno del futuro de la Argentina.
El mejor homenaje que hoy le podemos brindar a quien nos regaló una causa noble por la cual luchar y vivir, para justificar nuestro paso por la vida, es el de hacerlo volver del exilio histórico al que lo ha pretendido enviar una dirigencia cansada y avejentada, y continuar su obra reparadora y redentora de nuestra Patria, porque la luz de Perón sigue brillando en medio de nosotros como llama épica y sagrada que ilumina el camino de la victoria.
Como rostro de Dios y como estrella que señala el camino de la victoria, el general Perón ESTÁ PRESENTE EN MEDIO DE NOSOTROS, animando espiritualmente nuestras almas, modelando sabiamente nuestras mentes e inflamando de amor nuestros corazones, para que nos decidamos a ser fieles hijos suyo y a llevar al triunfo final su proyecto nacional, mediante la unión de todos los argentinos de bien.
En este día de gloria nos comprometemos a cumplir la voluntad y los sueños del General, siendo artífices del destino común que nos une y nos hermana, para volver a hacer realidad la Justicia Social, la Soberanía Política y la Independencia Económica que implantó en nuestra querida Argentina, ofrendando nuestras vidas hasta el final de nuestra existencia, para gloria de nuestra Patria y honor de Dios.
Querido General Juan Domingo Perón, tuyos son el poder y la gloria, para felicidad de nuestro Pueblo y para grandeza de nuestra Nación.
¡PERÓN VIVE!
Correo electrónico: primerolapatria@ymail.com
sábado, 30 de junio de 2012
LOS "OTROS" DE LOS 70
(los que nunca cobraron por
militar)
Alberto Buela (*)
Mucho
se ha escrito sobre la generación de los setenta en Argentina, sobre todo
porque ese calificativo lo utilizaron y lo utilizan a rajatabla la izquierda y
los montoneros, quienes desde la restauración democrática del 83 monopolizaron
el sufrimiento y la victimización.
Ellos
recibieron los 250.000 dólares por cabeza del gobierno neoliberal de Menem[1]
por haber sufrido la violencia del Estado a través del gobierno de la dictadura
militar (1976/83). Y ellos se quedaron con el poder del Estado en el gobierno
de los Kirchner del 2003 a la fecha.
El
tema de las generaciones es una ocurrencia de Ortega y Gasset, que si bien no
fue un gran filósofo, fue un gran divulgador de las ideas alemanas en filosofía
en la primera mitad del siglo XX y que tuvo algunos chispazos de ocurrencia.
Así por ejemplo, cuando estuvo en Argentina (varias veces) tuvo afirmaciones
como estas: “la pampa con su horizonte
sin límites nos indica que el ser de la Argentina es: ser promesa”. O esta
otra: “Buenos Aires con sus calles
arboladas es la ciudad de la esperanza” (Claro está, los árboles tiene
hojas verdes y el verde es el color de la esperanza. ¡Qué extraordinario!.
El
asunto es que esta idea de las generaciones es más que nada una idea
instrumental y didáctica para explicar la historia de la literatura, las
tendencias políticas y alguna que otra coincidencia de ideas en un mismo período
de tiempo. Eso es todo.
Pues
ni todos los hombres de una misma generación piensan lo mismo, tienen los
mismos valores ni actúan de igual forma. Existe, eso sí, un tono general de la
época expresado en modas, hábitos, costumbres, comidas y posturas, pero poco se
puede colegir de todo ello.
Dada
por buena esta teoría de las generaciones, que como vimos nosotros
cuestionamos, se ha sostenido que las generaciones llegan a su floruit, a su expresión más apropiada a
los veinticinco años de su nacimiento (Ortega sostenía, entre otras
arbitrariedades, que el hombre llegaba a su plenitud intelectual a los 26 años)
de modo que la generación de los años 70 estuvo constituida por hombres nacidos
entre el 45 y el 55.
Nosotros
formamos por derecho propio parte de estos hombres y no fuimos ni de izquierda,
ni montoneros, ni fascistas, ni nacionalistas católicos: simplemente
peronistas. Y ahí quedamos como la feta de mortadela en el sándwich.
No
necesitamos que Perón echara a los montoneros de la Plaza de Mayo para saber
que ellos habían asesinado a Rucci y a Vandor. O saber que la izquierda,
siempre gorila, había asesinado a José Alonso o a compañeros nuestros como
Castrofini.
Los
peronistas genuinos tuvimos además que soportar el estar rodeados por ese
engendro que fue el grupo de Guardia de Hierro, una especie de peronismo pasado
por agua bendita, al que en estos días José Feinmann, trató de “peronismo tonto”[2].
El personaje emblemático de este grupo ha sido Julio Bárbaro, quien fue
empleado de Menem, de Duhalde y de Kirchner y hoy se jacta de ser amigo al
mismo tiempo y por el mismo precio de Macri, Moyano y Scioli. Es toda una
caracterización de la actitud que ha tenido este grupo durante toda su larga
historia: un oportunismo sin límites, apoyado en la indefinición de un miasma ideológico que va desde el socialismo al fascismo
o del catolicismo ortodoxo al apoyo irrestricto de la judería.
Pero
si no queda la izquierda, ni la cipaya ni la otra, ni los montoneros, ni los
peronistas en agua bendita, ¿quién queda? Quedan los miles de militantes
barriales, de las fábricas, en los sindicatos, en las múltiples asociaciones
sociales. Quedan, en una palabra, los miles de peronistas sin aditamentos que
conforman el pueblo peronista.
Nosotros
hemos encarnado ese pueblo peronista porque nosotros somos ese pueblo. Hombres
como Agosto, el inefable Mario Granero, Ponsico, Poggi, el Mono Graci, Américo
Rial, Brieba, el mencionado Miguel Ángel
Castrofini (lo asesina el ERP en 1974), O.Silva, Cánepa, Azcona, Vacarrezza, Gergo,
Dall`Aglio, Uriondo, Chindemi, Amilcar, Pesatti, Di Blasio. P. Sanguinetti y pensadores
como Mason, Cagni, Maresca, Duarte, Regnasco, Chaparro, P. Albanese, J. Quarracino,
E. Smith y tantísimos otros militantes[3]
que nunca cobramos por militar.
De
lo nuestro no sólo quedó el testimonio del carácter insobornable, de nuestra
integridad moral y de la práctica de las virtudes que hemos intentado: la
honorabilidad, la hidalguía, el
compañerismo. Quedaron nuestras obras en los ámbitos que hemos actuado. Quedó
la primera gesta de Malvinas en el 66, el Congreso 50 años de la Comunidad
Organizada, la gestión honorable en la Biblioteca Nacional, el sable de San
Martín, el ser jueces que no bajaron los cuadros de Perón, o jefes de policías
donde la tortura y el apriete fueron inconcebibles. El llevar adelante
sindicatos humildes con vocación social. El trabajo en barrios carecientes
hasta el agotamiento. La denuncia que los mayores muertos de la dictadura los
puso el movimiento obrero y no las madres de Mayo. La defensa del mundo criollo
como legisladores, el desenmascaramiento del imperialismo internacional del
dinero, etc., etc.
Intelectualmente
no nos comimos el verso de “la filosofía o la teología marxista de la liberación” como traslación de
categorías europeas a Nuestra América, sino que propusimos una filosofía de la
liberación de corte popular, basando nuestros postulados en la búsqueda y
explicitación de una filosofía de las identidades.
Intentamos
filosofar desde América, pero no acotados al relativismo que impone “la situación”, sino como filósofos
enraizados en nuestro Genius loci (clima,
suelo y paisaje), que es lo único que nos permite tener una genuina
autoconciencia.
Hoy
el monopolio montonero en el poder del gobierno y en los aparatos del Estado
nos ha sepultado. No tenemos cabida, nos ha silenciado y últimamente, para
colmo, nos mete presos.
El
instrumento ideológico es su política de derechos humanos, que apoyada en el
dolor cierto y profundo del sufrimiento del pueblo argentino la aplican
sesgadamente sólo para beneficio de ellos y para perseguir a los disidentes, y
más aun si estos son de cuna peronista, porque despertamos en ellos “la mala
conciencia”. Así los dineros públicos están dirigidos a dos fines: al beneficio
personal y de grupo y a la persecución y silenciamiento de “los otros”, esto
es, “nosotros”.
¿Qué
nos está permitido esperar? Es sabido que para realizar en política una acción
eficaz se necesitan: hombres, medios y acontecimientos. Hoy los mejores de
nuestros hombres se han llamado a silencio o se han replegado al fuero familiar
o local. Los acontecimientos no son propicios, pues el gobierno ha reemplazado
la teoría peronista de que existe una sola clase de hombres, los que trabajan,
por el subsidio y la dádiva, y el hombre es un ser hedonista que busca el
placer y evita el dolor. Y los medios los maneja la parte montonera y de izquierda
de la generación de los 70 en el poder.
Si
esto es como nosotros lo pintamos, sólo dos cosas podemos esperar: Qué el
cúmulo de errores y arbitrariedades cometidos por el gobierno agudice las
contradicciones de nuestra sociedad y se caigan como una torre de naipes. O,
que comentan un error mayúsculo en contra de los grupos concentrados de la
economía que dicen combatir, como fue el caso de Berlusconi o Papandreu, y los
poderes indirectos lo desplacen.
Mientras
tanto nosotros, “los otros”, tenemos que seguir militando en orden a la
instauración en nuestra comunidad de las
cuatro banderas del peronismo: independencia económica, justicia social,
soberanía política y nacionalismo cultural.
Alguno
dirá: ¿pero “cuál es el referente o el anclaje político”? No tenemos, pues el
menemismo nos mintió, el duhaldismo nos defraudó y el kirchnerismo nos
traicionó. Nuestra referencia son las banderas históricas del movimiento
nacional y nuestro anclaje, el movimiento obrero organizado y “las necesidades del pueblo argentino”.
Sabemos que algunos de los nuestros, “los otros”,
por aquel repliegue que mencionamos prefieren no dar batalla ante la injusticia
y nos piden que guardemos silencio, pensando que se puede aprovechar algún
pliegue jurídico o político del sistema diabólico creado por los ex montoneros
y la izquierda cipaya. Esto es un error garrafal[4].
La política para existir tiene que ser política pública. Política de cenáculo,
de pacto, de consenso es siempre criptopolítica y eso tenemos que destruir,
tenemos que anular. Y la única posibilidad para ello es practicar la metapolítica, es decir, trabajar y
hacer ostensibles a la conciencia popular las grandes categorías que
condicionan la acción de la política como criptopolítica. Cabe recordar que el
símbolo de la metapolítica es Perseo[5]
con su espada sangrante en una mano, y en la otra, la cabeza de la gorgona
Meduza tomada de sus cabellos que son rizos con forma de serpientes.
[1] Conozco un solo caso que rechazó la indemnización que fue el del dirigente
sindical Julio Piumato, quien le hizo juicio al Estado. Lo ganó pero percibió
mucho menos.
[2] Utilizó otro calificativo más jodido y denigratorio por el que tendrá
que responder en el Inadi.
[3] Me olvido adrede de de cientos de compañeros de lucha para protegerlos
pues el kirchnerismo como un nuevo stalinismo persigue, desde hace unos meses,
a los que dice representar: a los peronistas.
[4] Como somos incuestionables, por nuestra integridad, honorabilidad y
convicciones profundas auténticamente nacionales y populares, somos para ellos
quienes despertamos “su mala conciencia”.
Y es por ello que nosotros pasamos de inimicus
(adversario interior) a hostis (enemigo
externo que hay que destruir).
[5] Siena, Primo: La espada de
Perseo, Univ. Gabriela Mistral, Chile, 2007
(*)
Doctor en filosofía; ensayista.
Obras: El sentido de América; El Protréptico de Aristóteles; Hispanoamérica contra Occidente;
Ensayos de Disenso; Metapolítica y filosofía; Pensamiento de ruptura; Etc.
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